Jamás me imagine el desearte tanto; en realidad, nunca lo hice.
Esta mañana mientras desayunaba, me vino a la menta una idea totalmente absurda "¿Sabrá bien en salsa verde?", era absurda porque no soy antropófago; pero más absurdo aun, es que no como ni pizca de picante y el verde no me gusta.
Tome una lata de atún que escurría en el fregadero y recordé aquel guisado extraño de atún en salsa verde con nopales que después de todo sabia bastante bien y pensé "será una opción, pero ¿donde consigo una cacerolota para poder meterla sin tener que hacerla cachitos?", me comí el atún directo de la lata y me serví un gran vaso con leche que tome con una gran sonrisa al sentir mis bigotes mojados como todo buen gato.
Me di un regaderazo mientras seguía "lamiéndome los bigotes" por la leche y olvide por un segundo quien era. Cuando el teléfono sonó anunciando mi evidente retraso salí corriendo y retome mi rutina diaria para llegar al trabajo. Ya en la oficina mi dulce, pero torpe secretaria me sonrió y pregunto "¿se siente bien señor?" a lo cual yo con cara de sorprendido respondí "¡claro que si!, ¿por que lo preguntas?" la pregunta se me hizo ilógica porque me sentía con un gran animo, mas feliz que nunca y entonces disparó:
-¡pues si!, usted sabe porque le pregunto, digo, no ha de ser fácil encontrar a su mujer teniendo relaciones con un tipo que vaya a saber de donde lo saco, y encima de eso ella le reclamara porque se la pasa en el trabajo que es muy desgastante
Apenado trate de que se callara pero fue inútil
- de eso ya ni me acuerdo
- pero si se le veía bien triste, parecía muñeca fea llorando por los rincones, y si así estaba rodeado de la gente que lo queremos pues supuse que se la ha de haber pasado muy mal el fin de semana solito... ¡ya se!, si quiere le regalo un perro... ¡para que le haga compañía! y así cuando llegue del trabajo o los fines de semana como el que paso, se entretenga con algo
- ¡no necesito un perro!, ni siquiera me gustan, además estuve muy entretenido el fin de semana
- haciendo que, ni modo que solo te...
-¡que dices!, ¡para nada! no debería decirte pero como veo que estas de imprudente te contare. Este fin de semana fue el mejor en años mucho mejor que estar casado estuve con unas amigas -amigas... ¿cuales?- unas putas ¡ya! ¿Estas contenta?
Tome mis cosas y me escondí en la oficina lo mas pronto posible, pero tarde mucho en sentarme, el trabajo ya estaba esperándome; inversionistas desesperados en la sala, documentos que habría de autorizar o rechazar, personas necias que quieren ser atendidas por el supervisor, etc.
El día transcurrió lo normal, podría decirse y de un momento a otro apareciste chocando por tu descuido y tirando mi portafolio. Con una risa estúpida me dijiste que tuviera mas cuidado y que perdonarías mi torpeza si te invitaba un café. Al verte supe que todo lo tenias planeado y a pesar de los múltiplos conflictos que me ocasionaste con Sánchez en la oficina decidí jugar tu juego para tener "algo que hacer". Te sugerí caminar para relajarnos un poco y resultaste ser una zorra con voluntad de güila.
Mas tardamos en llegar a mi casa que en lo que estabas completamente desnuda sobre de mi.
En realidad nunca te desee, pero a quien le dan pan que llore. Continúe tu juego y fingí ser muy feliz a tu lado, disfrutando de tu pobre sabiduría (después de analizarlo solo eras una pañaluda con disfraz de puta).
Un dolor de cabeza empezó a taladrarme y me aparte de tu lado, lo cual no te gusto y comenzaste a quejarte. Tu voz tan aguda penetraba mi razón que poco a poco desaparecía, empezaste a llorar y me culpabas de haberte engañado, haberte usado y entre tanto escándalo y dolor comenzó el desfile de las últimas incidencias en mi vida.
Corrí a la cocina por un vaso de leche que tome con prisa mientras trataba de pensar en algo más, sin darme cuenta me acorralaste tomándome de la espalda y reclamando por haberte dejado sola; no tenia intenciones de pelear y solo te pedí que me esperaras en la cama, que necesitaba de un tiempo solo.
Las imágenes continuaban cada vez mas hirientes como tus palabras que en realidad no me ofendían, cada vez mas reales y desgarradoras como el sonido de tu voz.
Me aleje lo mas que me permitiste y di la vuelta para ver por la ventana al tiempo en que unas lagrimas se escapaban mientras te decía
- ¿por que no me dejas solo? todos saben que Elena me abandono, no soy buen amante, no soy fiel, no me interesa nada ni nadie que no sea yo; es mejor que te largues
- pero, ¿no te das cuenta que te amo?...
- ¡eso es imposible!
- ¡yo te amo!, y te lo acabo de demostrar, me entregue a ti, jamás he estado con alguien te deseo ¿y tu?, ¡tu también me deseas! lo note en tu cara cuando me desnudaba, al hablarme al invitarme a tu casa ¡no lo niegues! ¡Dilo!
-¡¿que diga que?!
- ¡di que me deseas!
- estas loca - susurre
Corriste rápido a tomar un cuchillo y te abalanzaste sobre de mi, un ardor muy fuerte sobre mi pecho me hizo olvidarme de mis dotes de caballero y supe que debía hacerlo. Te arroje con fuerza y tu cabeza pego en el filo de la mesa mientras; te levantabas, tome el cuchillo que tenias y me acerque muy lento a ti y entonces te dije lo que tanto querías escuchar
- ¡te deseo!... deseo probar tu piel… en salsa verde
-¿que estas diciendo?
- deseo hacerte gemir, ver como tu cuerpo se estremece por mi simple disposición, deseo dejarte sin aliento
Con toda mi fuerza rebane tu garganta y disfrute de la tibia sangre que me había salpicado, después de cumplir mis deseos me acosté, todo satisfecho a tu lado en el suelo y dando un gran suspiro me puse a descansar.
¡Que locura! me hiciste desearte como nunca me creí capas
Esta mañana mientras desayunaba, me vino a la menta una idea totalmente absurda "¿Sabrá bien en salsa verde?", era absurda porque no soy antropófago; pero más absurdo aun, es que no como ni pizca de picante y el verde no me gusta.
Tome una lata de atún que escurría en el fregadero y recordé aquel guisado extraño de atún en salsa verde con nopales que después de todo sabia bastante bien y pensé "será una opción, pero ¿donde consigo una cacerolota para poder meterla sin tener que hacerla cachitos?", me comí el atún directo de la lata y me serví un gran vaso con leche que tome con una gran sonrisa al sentir mis bigotes mojados como todo buen gato.
Me di un regaderazo mientras seguía "lamiéndome los bigotes" por la leche y olvide por un segundo quien era. Cuando el teléfono sonó anunciando mi evidente retraso salí corriendo y retome mi rutina diaria para llegar al trabajo. Ya en la oficina mi dulce, pero torpe secretaria me sonrió y pregunto "¿se siente bien señor?" a lo cual yo con cara de sorprendido respondí "¡claro que si!, ¿por que lo preguntas?" la pregunta se me hizo ilógica porque me sentía con un gran animo, mas feliz que nunca y entonces disparó:
-¡pues si!, usted sabe porque le pregunto, digo, no ha de ser fácil encontrar a su mujer teniendo relaciones con un tipo que vaya a saber de donde lo saco, y encima de eso ella le reclamara porque se la pasa en el trabajo que es muy desgastante
Apenado trate de que se callara pero fue inútil
- de eso ya ni me acuerdo
- pero si se le veía bien triste, parecía muñeca fea llorando por los rincones, y si así estaba rodeado de la gente que lo queremos pues supuse que se la ha de haber pasado muy mal el fin de semana solito... ¡ya se!, si quiere le regalo un perro... ¡para que le haga compañía! y así cuando llegue del trabajo o los fines de semana como el que paso, se entretenga con algo
- ¡no necesito un perro!, ni siquiera me gustan, además estuve muy entretenido el fin de semana
- haciendo que, ni modo que solo te...
-¡que dices!, ¡para nada! no debería decirte pero como veo que estas de imprudente te contare. Este fin de semana fue el mejor en años mucho mejor que estar casado estuve con unas amigas -amigas... ¿cuales?- unas putas ¡ya! ¿Estas contenta?
Tome mis cosas y me escondí en la oficina lo mas pronto posible, pero tarde mucho en sentarme, el trabajo ya estaba esperándome; inversionistas desesperados en la sala, documentos que habría de autorizar o rechazar, personas necias que quieren ser atendidas por el supervisor, etc.
El día transcurrió lo normal, podría decirse y de un momento a otro apareciste chocando por tu descuido y tirando mi portafolio. Con una risa estúpida me dijiste que tuviera mas cuidado y que perdonarías mi torpeza si te invitaba un café. Al verte supe que todo lo tenias planeado y a pesar de los múltiplos conflictos que me ocasionaste con Sánchez en la oficina decidí jugar tu juego para tener "algo que hacer". Te sugerí caminar para relajarnos un poco y resultaste ser una zorra con voluntad de güila.
Mas tardamos en llegar a mi casa que en lo que estabas completamente desnuda sobre de mi.
En realidad nunca te desee, pero a quien le dan pan que llore. Continúe tu juego y fingí ser muy feliz a tu lado, disfrutando de tu pobre sabiduría (después de analizarlo solo eras una pañaluda con disfraz de puta).
Un dolor de cabeza empezó a taladrarme y me aparte de tu lado, lo cual no te gusto y comenzaste a quejarte. Tu voz tan aguda penetraba mi razón que poco a poco desaparecía, empezaste a llorar y me culpabas de haberte engañado, haberte usado y entre tanto escándalo y dolor comenzó el desfile de las últimas incidencias en mi vida.
Corrí a la cocina por un vaso de leche que tome con prisa mientras trataba de pensar en algo más, sin darme cuenta me acorralaste tomándome de la espalda y reclamando por haberte dejado sola; no tenia intenciones de pelear y solo te pedí que me esperaras en la cama, que necesitaba de un tiempo solo.
Las imágenes continuaban cada vez mas hirientes como tus palabras que en realidad no me ofendían, cada vez mas reales y desgarradoras como el sonido de tu voz.
Me aleje lo mas que me permitiste y di la vuelta para ver por la ventana al tiempo en que unas lagrimas se escapaban mientras te decía
- ¿por que no me dejas solo? todos saben que Elena me abandono, no soy buen amante, no soy fiel, no me interesa nada ni nadie que no sea yo; es mejor que te largues
- pero, ¿no te das cuenta que te amo?...
- ¡eso es imposible!
- ¡yo te amo!, y te lo acabo de demostrar, me entregue a ti, jamás he estado con alguien te deseo ¿y tu?, ¡tu también me deseas! lo note en tu cara cuando me desnudaba, al hablarme al invitarme a tu casa ¡no lo niegues! ¡Dilo!
-¡¿que diga que?!
- ¡di que me deseas!
- estas loca - susurre
Corriste rápido a tomar un cuchillo y te abalanzaste sobre de mi, un ardor muy fuerte sobre mi pecho me hizo olvidarme de mis dotes de caballero y supe que debía hacerlo. Te arroje con fuerza y tu cabeza pego en el filo de la mesa mientras; te levantabas, tome el cuchillo que tenias y me acerque muy lento a ti y entonces te dije lo que tanto querías escuchar
- ¡te deseo!... deseo probar tu piel… en salsa verde
-¿que estas diciendo?
- deseo hacerte gemir, ver como tu cuerpo se estremece por mi simple disposición, deseo dejarte sin aliento
Con toda mi fuerza rebane tu garganta y disfrute de la tibia sangre que me había salpicado, después de cumplir mis deseos me acosté, todo satisfecho a tu lado en el suelo y dando un gran suspiro me puse a descansar.¡Que locura! me hiciste desearte como nunca me creí capas


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